
Podemos explicar los fondos de pensiones como el patrimonio económico sobre el que se sustentan los planes de pensiones de las personas que aportan dinero para recibir a cambio una contraprestación en forma de renta económica tras la jubilación o por una invalidez. Es decir, los fondos de pensiones pueden explicarse como la bolsa común en la que un número elevado de personas trabajadoras depositan los excedentes de la renta que no van utilizar para el gasto ordinario o para el ahorro y que se destinan a los fondos de pensiones con la intención de que en un futuro cuando no estén trabajando, ya que se han jubilado o han sufrido un accidente y han adquirido la invalidez, puedan recibir una renta económica de forma periódica.
Los fondos de pensiones integran uno o más planes diseñados por el promotor. Mientras que los beneficiarios del plan se conocen como partícipes. Dichos planes pueden agruparse en distintos sistemas: por un lado está el de empleo en el que los propios trabajadores de la compañía promotora son los partícipes; el asociado en el que los partícipes son los miembros de la asociación promotora; o el individual en el que los promotores son compañías financieras y sus partícipes son cualquier individuo físico. En cuanto a los fondos de pensiones podemos clasificarlos en abiertos cuando con estos se puede atraer el patrimonio de fondos diferentes o bien cerrados.
Para la seguridad de los fondos de pensiones se requiere que estos tengan diferentes características como por ejemplo que el máximo que se pueda invertir del patrimonio del fondo en una misma compañía sea del cinco por ciento o del diez por ciento cuando se traten de empresas del mismo grupo. Además, los fondos de pensiones están supervisados y controlados por el Ministerio de Economía y Hacienda, por lo que deberá existir en ellos una gran transparencia.