La Navidad se aproxima y no es sólo sinónimo de paz, buena voluntad y familia, también ha llegado a ser la fiesta en que se producen más suicidios y el momento más difícil del año para muchas personas que la viven con un sentimiento encontrado de alegría y tristeza, y muchas otras realizan trabajos solitario en esta época del año.
La Navidad ya no está más solamente asociadas una fiesta religiosa, sino también a una tradición que reúne a la familia. Se reparten obsequios, paz, encuentro, solidaridad, compañía, reconciliación y armonía pero en esta época del año muchas personas optan por hacer trabajos solitario.
Sin embargo, no todos pueden gozar de esta festividad, este es uno de los motivos por los que en la mente de muchas personas la Navidad se convierte en un momento más ligado a sinsabores, recuerdos nostálgicos, frustración, soledad, depresión e ira.
Es cosa de pensar un poco en los que realizan trabajos solitario como una opción, en los enfermos hospitalizados que tienen pocos o ningún familiar, ancianos recluidos en geriátricos, encarcelados, los que recientemente han roto relaciones afectivas, viudas o viudos, divorciados, estudiantes que están lejos de sus hogares, trabajadores que obligadamente tienen que seguir con sus funciones.
Por otro lado esta fiesta nos lleva a realizar un análisis de lo pasado, asignándose a los hechos diferentes significados, conforme a la experiencia que se está viviendo en el presente. La muerte de un ser querido o la lejanía de una persona amada son hechos que se califican como negativos en comparación con el pasado.